Los antiguos atribuían a la Piedra Imán un poder misterioso y la consideraban con virtudes mágicas, siendo empleada como elemento medicinal y talismán de gran potencia. Estaba considerada como el medio más seguro para hacer a la persona que la poseía un centro potencial de atracción magnética, para la consecución del amor, la riqueza y la dicha en sus variadas formas.

Desde la mas remota antiguedad se le ha atribuido un poder misterioso, pues los sacerdotes de distintas religiones la emplearon en ritos y se han servido de ella para influir en la mente y en el cuerpo de las personas. Los padres de la medicina Hipocrates y Galeno, la emplearon en la cura de muchas enfermedades. A efectos de que el imán se conserve largo tiempo  se le da forma de herradura de caballo.

Aunque uno no crea en los encantamientos y hechizos, puede creer en la voluntad y la energía que el pensamiento humano posee, aquí van algunos “encantamientos” que los antiguos egipcios realizaban, no cuesta mucho probarlos.

Para influir en la voluntad del ser amado: tómese la Piedra Imán en una mano y el retrato de la persona amada en otra. Mientras se mira intensamente el retrato y se oprime la piedra en la mano izquierda, repítase lentamente lo que se desea obtener. Repítace la operación durante once a doce noches hasta que se logre el objetivo.

Para gozar de buena salud: cuando la luna esta en cuarto creciente y aprovechando la subida de la marea en el puerto más cercano pásese la Piedra Imán a lo largo de la espina dorsal, de arriba abajo, siete minutos de ejercicio durante siete días.

Para atraer a la buena suerte: colóquese la cama con la cabeza hacia el Este, suspéndase la piedra Imán en el centro de la habitación y piense todas las noches al acostarse el objetivo que se persigue. Debe entenderse que este objetivo no debe implicar el mal para otras personas, pues se recibirá el mal que se desea en lugar del bien esperado.

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