Mandalas

Mandalas: qué son y para qué sirven

Descubre qué son los mandalas o mándalas, y para qué sirven, sobretodo por qué se utilizan desde hace siglos.

Mandala es un término sánscrito, el cual significa esencia (manda) y dentro  (la): un círculo que contiene la esencia. Podemos decir que se trata de un elemento o una forma de la Naturaleza la cual toma el trazado original de un círculo, manteniendo una simetría que va desde fuera hacia dentro, y que proporciona una sensación tanto de movimiento como de armonía entre los diferentes y distintos elementos.

De hecho, la palabra tibetana para mandala significa literalmente “aquello que rodea a un centro”. De manera que nos encontramos ante una representación tanto simbólica como arquetípica del universo según la antigua cosmología budista.

mandalas

Lo cierto es que encontramos en los mandalas bastantes similitudes con la Naturaleza. Las observamos, por ejemplo, en los anillos de los troncos cortados de los árboles, que parten siempre del centro. O la formación de la flor de loto, tan conocida y popular en la práctica del Yoga por una asana o postura que lleva su nombre.

Podemos decir que los mandalas simbolizan las leyes del universo, a la par que muchas culturas creen que simbolizan el alma humana.

¿Qué son los mandalas?

Un mandala es una representación simbólica, espiritual y ritual del macrocosmos y el microcosmos, utilizada en el budismo y el hinduismo. El espacio sagrado es representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular, de forma que a partir de los ejes cardinales se suelen sectorizar las diferentes partes o regiones internas del círculo-mándala.

Es decir, un mandala es un símbolo redondo que representa el significado. Eso sí, debemos tener en cuenta que existen muchos tipos de mandalas, y que en realidad no todos son redondos.

mandala

¿Para qué sirven los mandalas?

Teniendo en cuenta que uno de sus principales objetivos es el de fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación, no hay duda que nos encontramos ante un elemento ideal para fomentar la capacidad de organizar nuestros pensamientos.

Es decir, el mandala fomenta la concentración necesaria para la práctica de la meditación, puesto que al concentrarnos en algo somos organizados, de manera que nuestros sentimientos y nuestro proceso lógico se encuentran armonizados, existiendo cierta sensación de equilibrio que nos hace en definitiva poner por fin los pies en el suelo.

Imágenes | Wonderlane

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