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La Musicoterapia en la historia

musicoterapia-historia Hace algún tiempo pudimos conocer en qué consistía la musicoterapia, sabiendo que se trata de un tipo de terapia o técnica en la que se utiliza a la música como opción terapéutica, principalmente por los diferentes beneficios y propiedades que aporta a las personas.

Pero la utilización precisamente de la música como agente terapéutico en sí es algo que –de hecho- se remonta a la antigüedad.

No en vano, existe constancia de que en todas las sociedades, desde la prehistoria hasta las existentes aún en nuestros días (sin contar, digamos, las más “avanzadas” en sí mismas), utilizan danzas, cantos e instrumentos musicales rudimentarios en sus rituales tanto sociales como religiosos.

La Musicoterapia y sus orígenes en la historia

Por poner solo algunos sencillos ejemplos, en Babilonia o Sumeria usaban instrumentos de vientos en las celebraciones en los templos y ritos de curación.

En el primero de ellos, se utilizaban pitos y flautas por parte de sacerdotes músicos que perseguían como objeto principal la estimulación de los enfermos mentales para curarlos.

No obstante, en Egipto empieza a emerger un modo mucho más racional de uso, principalmente como agente curativo gracias a sus virtudes, propiedades y beneficios claramente terapéuticos.

Tal y como se conoce en la actualidad, hace ya algunos años se descubrieron varios papiros que revelaban el nacimiento de una serie de actitudes racionales ciertamente sofisticadas relacionadas directamente con la medicina y la música como técnicas claras de curación.

Desde este punto debemos avanzar hasta la Antigua Grecia para encontrarnos propiamente con los fundamentos científicos de la musicoterapia.

En este sentido, fue Pitágoras quien desarrolló conceptos matemáticos para explicar la armonía en la música, el alma humana y el universo. De esta forma, la enfermedad mental venía a ser el resultado de un desorden armónico dentro del alma del paciente, y se le reconocía a la música el poder de restaurar esa misma armonía.

Otro gran filósofo, Platón, creía que la música poseía un carácter divino, pudiendo proporcionar placer o tranquilizar las almas ansiosas y nerviosas. Pero fue Aristóteles quien llegó a teorizar sobre la influencia de la música sobre los seres humanos.

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