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Consumir frutas y hortalizas sin miedo a intoxicarse

Numerosos estudios muestran que el consumo de frutas y hortalizas -al menos cinco piezas al día-, favorece la prevención de diferentes patologías. Los métodos para beneficiarse de los efectos protectores, sin caer en riesgos inútiles son estos:

  • Lavar cuidadosamente los alimento bajo el chorro del agua,
  • Pelar aquellas verduras que lo permitan,
  • Cocer en agua (a condición de no consumir después el agua de la cocción), o al vapor.

Sin embargo, los estudios realizados que muestren su eficacia son escasos, y los que se pueden consultar indican que los porcentajes de disminución de los residuos pueden variar entre un 20 y un 90 %, en función del pesticida y del vegetal en cuestión.

En cualquier caso, estos métodos son muy recomendables, a pesar de que los embalajes precisen que no es necesario lavar las frutas y hortalizas antes de consumirlas. Sabemos que la contaminación es real. Las verduras más corrientemente afectadas son las fresas y los melocotones, las zanahorias y las lechugas.

La contaminación de las lechugas es, además, un problema que viene de lejos, puesto que, entre otras razones, se debe a los diferentes momentos en que son arrancadas de la tierra. Por poner un ejemplo, la diferencia viene determinada en función de las condiciones meteorológicas, o de la crecida de las aguas.

En esos casos, el agricultor prefiere recoger sus hortalizas sin respetar el tiempo necesario de espera que va entre el tratamiento de los pesticidas y su comercialización.

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