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Cómo tomar un baño relajante

bano-relajante El baño relajante es una de esas técnicas o terapias ideales mediante la que podemos relajarnos, descansar no sólo el cuerpo sino también la mente, y recuperar esas energías que hayamos ido perdiendo a lo largo del día.

El mejor momento para tomar el baño relajante es cuando nos encontramos en nuestra casa y deseamos disfrutar de todos sus beneficios y propiedades, para relajarnos. Por ello, un buen momento es una hora antes de irnos a la cama, ya que nos ayuda a mantener un buen nivel de relajación que nos ayudará a descansar mejor.

Si deseas disfrutar de sus virtudes terapéuticas, conoce cómo tomar un baño relajante.

¿Cómo tomar un baño relajante?

En primer lugar, lo necesario es que cuentes con todos los productos que vayas a utilizar en el baño relajante. En este sentido, no deben faltar las sales de baño relajantes, así como los jabones o geles que vayas a usar pasa hacer la típica espuma de estos baños. Los aceites esenciales también son ideales.

En caso que no tengas sales de baño relajantes, puedes utilizar un poco de sal gorda de cocina.

Todo ello en el agua en sí. En lo que se refiere a la parte externa, al propio baño en sí, lo ideal es que todo se mantenga en silencio. Puedes utilizar un poco de música relajante (eso sí, utilizar el reproductor lejos del agua), y ambientar un poco con velas y algo de incienso.

Cuando lo tengas todo listo, empieza a poner agua en la bañera, principalmente caliente. La idea es que, según se va llenando la bañera, pases del agua caliente a la fría para que regules la temperatura a tu gusto (cuidado con no quemarte).

Mientras la bañera se llena, puedes añadir las sales de baño relajantes y el aceite esencial, así como los geles o jabones que hagan espuma.

Una vez dentro del baño, y comprobada la temperatura, es recomendable que los primeros minutos los dediques a relajarte y a dejar la mente en blanco, sintiendo el contacto de tu piel con el agua caliente y como ésta actúa para que te relajes.

Aleja las preocupaciones y las tensiones diarias, y sólo disfruta del momento presente y del baño relajante que estás disfrutando.

Eso sí, recuerda no estar más allá de 15 minutos, ya que además de que la piel se puede resecar, puedes sufrir una bajada de tensión. Evita salir rápidamente del baño, para que tu piel vaya cogiendo la temperatura ambiente.

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