Aunque muchos científicos deseen negarlo, y aunque interesadamente tiendan a criticar la validez de terapias y técnicas alternativas como la fitoterapia, no hay duda que la mayoría de los fármacos modernos tienden a ser nada más que derivados de plantas que la herboterapia utilizó durante siglos.

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No en vano, y a pesar de esta gran realidad, la corriente a favor de la ciencia pretende relegar tanto la fitoterapia como la herboterapia a un segundo plano, considerándola incluso –a veces- peligrosa, poco segura, y poco beneficiosa para la salud (cuando en realidad, es todo lo contrario).

En cualquier caso, no es objetivo nuestro en este artículo hacer un análisis sobre la situación actual que las plantas medicinales poseen a día de hoy en nuestra sociedad, medicina y ciencia.

Puesto que, principalmente, sólo vamos a recoger cuáles pueden ser las mejores formas de preparar las plantas medicinales.

¿Cómo preparar las plantas medicinales?

Existen diferentes formas y maneras de preparar las hierbas y las plantas medicinales en sí. A continuación te exponemos las más usuales:

  • Infusión
    Se trata de una de las posibilidades más comunes. Fundamentalmente, las partes más utilizadas son las hojas y las flores, aunque también se pueden utilizar los tallos y las raíces (como es el caso del ginseng). Para prepararla basta con colocar aproximadamente dos cucharaditas de la hierba en una tetera previamente calentada, y agregar dos tazas de agua invierno.
    Es imprescindible dejarlo reposar al menos diez minutos, recomiendo de tanto en tanto.
  • Decocción
    Es un proceso similar al de la infusión, pero en este caso se utilizan habitualmente para tratar raíces, semillas y cortezas de las plantas. Eso sí, deben ser hervidas a fuego lento, y la proporción adecuada tiende a ser de 30 gramos aproximadamente por cada medio litro de agua.
    Después de haber hervido durante al menos 10 minutos, debe retirarse y dejarse enfriar.
  • Zumo
    Principalmente se realiza con plantas frescas, las cuales pueden trabajarse en mortero para que suelten todo su jugo, así como las diferentes partes solubles. Luego es recomendable diluirlas en un poco de agua.
  • Ungüento
    Se trata de un procedimiento muy sencillo. Para poder obtenerlo, se debe mezclar la hierba en polvo con gelatina de petróleo caliente.
  • Cataplasma o emplasto
    Las partes desmenuzadas de la hierba se mezclan con harina de maíz o de trigo y agua tibia, aunque también pueden mezclarse con pan y leche tibia.
    Esto sirve para conseguir una pasta caliente que directamente se aplica sobre la parte afectada del cuerpo.
  • Compresas
    Se utilizan preparando una infusión, dejándola enfriar, y mojando un paño en la misma y aplicando en la zona afectada.
  • Tintura
    Las hierbas se mezclan con alcohol, y se preparan con hierbas secas reducidas a polvo en una solución a partes iguales de agua y alcohol. Aproximadamente se las debe dejar macerar durante dos semanas, agitando una vez al día de forma vigorosa.
    Luego se cuela y se pasa a una botella de vidrio. Eso sí, se utiliza agregando una cucharada de tintura a una de té o agua caliente.

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