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Cómo aplicar los chorros de agua

chorro-agua En un anterior artículo te explicábamos las diferencias del baño frío y caliente, conociendo a su vez qué técnica era la mejor dependiendo de la respuesta que deseábamos conseguir en nuestro organismo (por ejemplo, el baño frío es ideal para despertarnos y activarnos, mientras que el baño caliente nos ayuda a relajarnos y a descansar mejor).

En este mismo sentido, no hay duda que tomar un baño relajante es algo que todos debemos disfrutar en algún momento y practicar algo más, ya que nos brinda la posibilidad de tener un poco de paz interior mientras nos relajamos, meditamos, e incluso ponemos en orden nuestras propias ideas y preocupaciones.

No obstante, dentro de la propia hidroterapia en sí misma, podemos disfrutar también de los chorros de agua. Te explicamos en qué consiste.

Cómo aplicar los chorros de agua

Los chorros de agua son una técnica de tratamiento que puede aplicarse ya sea en todo el cuerpo, o bien por partes, que ayuda a tratar diferentes molestias o dolores articulares o musculares.

Para poder aplicarla correctamente, debemos contar con una manguera de goma de unos 2 cm. de diámetro y unos 2,5 metros de largo.

La aplicación en sí misma consiste en distribuir un manto de agua en la zona que va a ser tratada, dirigiendo el chorro de arriba a abajo, con una temperatura que debe alternar 2 minutos de agua fría y medio minuto de agua caliente.

De esta forma conseguimos el efecto deseado, ya que empezaremos a tratar la zona poco a poco y beneficiándonos de las propias virtudes terapéuticas de la hidroterapia.

En caso de que no tengas una manguera, también puedes hacerlo con el mango de la ducha en sí. De hecho, en la actualidad puedes adquirir teléfonos para la ducha cuya fuerza y chorro pueden adaptarse según el momento.

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