Aceites esenciales, Aromaterapia, Medicina alternativa, Salud, Varios

Aceite esencial de alcanfor

aceite-esencial-de-alcanforCuando aparece el otoño (un momento ideal para disfrutar de las típicas recetas de otoño), y con él el frío y el mal tiempo, se hace necesario no sólo conocer de qué forma podemos aumentar las defensas, sino saber que existen una serie muy interesante de remedios caseros para la gripe que no sólo ayudarán a prevenirla, sino a combatirla en caso de que ya se haya “instalado” en nuestro organismo.

Constituye –de hecho- un preventivo tradicional de las enfermedades infecciosas tales como gripe o resfriados, y muchas personas solían llevar un pedacito de alcanfor alrededor del cuello como forma de protección.

No debemos olvidar también que además de aliviar las enfermedades tanto nerviosas como respiratorias, existe la creencia que puede resultar beneficiosa incluso contra el ataque al corazón.

Como venimos conociendo desde hace algún tiempo, existen muchos aceites esenciales que, dentro de la propia aromaterapia en sí, pueden ayudar positivamente contra la gripe y los resfriados. Y, como no podría ser menos, el aceite esencial de alcanfor puede ser sumamente útil.

Aceite esencial de alcanfor

  • Extracción: Para conocer cómo es la extracción del aceite esencial de alcanfor, se debe conocer que, en bruto, en alcanfor se recoge del árbol en forma cristalizada. A partir de este punto, el aceite esencial de obtiene por destilación al vapor de las raíces, madera y ramas.
  • Características: La fracción más ligera, el alcanfor blanco, se caracteriza por ser un líquido que va de incoloro a amarillo pálido, con un profundo olor alcanforado.
  • Efectos en la salud: Entre los efectos del aceite esencial de alcanfor, destaca su uso para el antiséptico, antiinflamatorio, bactericida, antivírico, diurético, expectorante, estimulante y vermífugo.
  • Aromaterapia y propiedades: Entre las propiedades del aceite esencial de alcanfor, destaca su uso para:
    – Piel: inflamaciones, acné, pieles grasas y granos.
    – Sistema inmunológico: resfriados, fiebre, infecciones, gripe.
    – Circulación: dolores musculares, artritis, reumatismo.
    – Aparato respiratorio: resfriados, tos, bronquitis.

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